Creatividad

¿La creatividad nos define como profesionales? Las claves de la creatividad

En el mundo del la publicidad y el diseño existe la gran idea de que la creatividad es el rasgo que nos hace especiales frente al resto de los seres humanos. Decimos que somos “creativos” para definirnos y definir un puesto de trabajo. Eso es erróneo. Una pantomima. No hay que tener miedo a gritar al mundo: “¡yo no soy creativo!”. Somos publicistas, directores de arte, directores creativos, diseñadores, artistas, paletas, electricistas, taxistas, médicos y un largo etcétera.

El término “creativo” ha sido prostituido por los profesionales del sector para enfatizar un rasgo que existe en todo ser humano y que creen que los hace especiales al resto de seres vivos. En verdad, no nos hace especiales. Ni tan siquiera es una cualidad. El verdadero rasgo que nos diferencia totalmente del resto de formas de vida tiene un nombre: imaginación. Así de simple. El uso de una imaginación sin límites es la verdadera capacidad que nos hace especiales y nos diferencia del resto de seres vivos, porque esa capacidad nos permite crear.

La creatividad no da ideas, solo nos ayuda a tenerlas. Cuando alguien dice que no es creativo cuando no se le ocurre nada para un proyecto y se critica por parte de un compañero de profesión o profesor, muere un ornitorrinco en el mundo. Las ideas vienen de nuestra imaginación, simplemente lo que falla es el proceso de encontrar una aplicación práctica para ellas. Por lo tanto tiene razón, no es creativo, pero eso no significa que no sea capaz de imaginar mil y una ideas.

Pero, ¿qué es la creatividad? Hay muchas enseñanzas falsas sobre la creatividad. Una de ellas es que ser creativo es hacer cualquier cosa que se te pase por la cabeza. Por desgracia el arte contemporáneo está empecinado en esto. La creatividad es un proceso, que nos permite tener ideas que aporten valor. Un proceso, una herramienta. Nuestra capacidad de imaginar nos da más o menos ideas. El proceso creativo te permite encaminarlas a tus necesidades. Todo el mundo puede ser creativo: un matemático, un músico, un profesor, un científico…siempre que haya inteligencia de por medio hay creatividad. Pero para todo esto, hay que poder controlar los materiales con los que trabajas para obtener los efectos que te interesan, que has imaginado. Igual que se aprende a leer, se puede aprender a ser creativo. Todo depende en estudiar lo necesario, de practicar, de lanzar hipótesis, hacer bocetos, explorar nuevos territorios y posibilidades…Para eso se necesita destreza y práctica. Depende, básicamente, del conocimiento de las instrumentos para poder realizar y llevar a cabo aquello imaginamos. Es una herramienta limitativa. Depende de nuestros conocimientos y de nuestras facultades. Es educable y, por lo tanto, tiene la capacidad de ser influenciable. La creatividad se aprende y, por lo tanto, no es especial ni distingue. Es, en definitiva, un proceso para dar practicidad a nuestro imaginario, pero para ello hay que aprender a hacerlo. Es lo que se llama proceso creativo.

Entonces, ¿qué nos hace especiales para trabajar en este sector? La respuesta es simple: la aptitud. Hacemos algo que comprendemos de manera natural y que nos apasiona. Es la capacidad natural para comprender todos los entresijos de la profesión y sentir que nos llena lo que hacemos hasta el punto de alterarnos el sentido del tiempo. Eso, lo que nos hace especiales frente al resto de personas. Es lo que nos hace idóneos para desarrollar nuestra profesión y no otra.

La creatividad no es ni un estado de ánimo (aunque estar bien ayuda a liberar la mente y, por lo tanto, la imaginación) ni una capacidad especial. Es un proceso, una herramienta que se aprende estudiando y se perfecciona con la práctica. Lo que realmente nos hace especiales y únicos para trabajar en este sector es: tener una sensibilidad natural para realizar este tipo de trabajo, sentir la pasión suficiente como para sentirnos realizados mientras trabajamos e imaginar sin miedo ni vergüenza a los que venga a la mente, usando la creatividad para encontrar las soluciones a los problemas a los que no enfrentamos día a día.

Se es imaginativo, sensible y apasionado. Esta es  la realidad. Hasta que no cambie la forma de pensar del sector, se deberá seguir luchando para poder dejar de decir ser una persona “creativa” para ser contratado en un agencia o estudio, en vez de ser valorado por las verdaderas aptitudes que uno tiene. A ser creativo se aprende, para dedicarse al diseño y la publicidad se nace.

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